Blogia

Homenaje al Dr. Claudio Gustavo Dadic

Un gladiador de sangre croata

(Enviado por Eduardo Perez Longo).

Me permito transcribir un e-mail que Gustavo me enviara el 6 de Septiembre de 2006 y que denota su proverbial y habitual generosidad y su sentido del humor:

"Estimados amigos de la buseca y de la vida -algunos de parranda-

Desde ya residencia Dadic invita de un buen vino . . . .

Cuente amigo con un ayudante de cocina.

Cordiales saludos de un gladiador de sangre croata".-

 

Te quiero

Lo que sigue no es mío, aclaro que lo copié textualmente, pero me hubiera gustado habértelo escrito.

"Puedo contarte que tengo ese horror masculino a decirte que te quiero, pero te quiero. Intenté escribir "te estimo", era más de macho, pero distante. "Te aprecio" me pareció una artera puñalada por la espalda. "Gusto de vos", demasiado insinuante y provocativo. "Te amo", decididamente fuera de lugar, y además soy casado. "Te adoro", una exageración mística. "Te valoro" una bosta. Por eso no me queda otra, te tengo que querer y te quiero.

Pero hay algo más.

De vos aprendí mucho.

Te lo debo.

Espero sabértelo pagar"

(Fernando, el Sendra; Toda Mafalda; pag. 26).

 

Homenaje

Hoy, 24 de Diciembre de 2006, he creado este blog que quiere y pretende ser un homenaje al Dr. Claudio Gustavo Dadic que se nos fue para el cielo hace tan pocos días, el 16 de Diciembre.

De Gustavo puedo y debo decir que es y era, en primer lugar, un excelente y presente padre para con sus dos hijos Rodrigo y Lucas a quienes les dedicaba todo el tiempo que su profesión de abogado le dejaba (que era poco pero que, seguramente, compensaba con calidad y mucho amor) y a quienes tenía presente en todo momento; en segundo lugar, esposo afectuoso y gran compañero para con su esposa Silvia; en tercer lugar, un hermano atento a todo lo que requerían sus hermanos; en cuarto lugar, un hijo maravilloso para con sus padres a los que siempre tenía presente y a los cuales visitaba y llamaba a pesar de sus múltiples actividades; y en quinto pero no por ello último lugar, un amigo excepcional, generoso, que abría las puertas de su casa y de su quincho para las habituales reuniones de los primeros días jueves de cada mes, reuniones en las que no perdía ocasión de agasajarnos y de deleitarnos con esos detalles (por ejemplo, colocar bajo la luz de una lámpara una botella de un buen vino que había comprado o le habían regalado) y hacer que nos sintiéramos cómodos y disfrutando (aquellos que se animaban) de ese licor croata que convidaba con generosidad.

Párrafo aparte se merece el abogado Claudio Gustavo Dadic, ávido comprador y lector de los cientos de libros con que cuenta su biblioteca jurídica de excepción, conocedor con una no habitual inteligencia de las leyes y jurisprudencia, hábil estratega en cuestiones jurídicas y más que generoso trasmitiendo sus conocimientos a quienes, como yo entre tantos, lo consultábamos.

Seguramente Gustavo, como lo conocíamos todos, nos estará mirando desde el cielo y (de esto estoy más que seguro) acompañando para poder seguir adelante.

Estoy esperando y deseando escuchar "hola gus", "te invito a tomar un cafe", "ya estamos", "en dos minutos te llamo" (estas dos últimas frases aportadas por un entrañable amigo de Gustavo: Eduardo Perez Longo) y me parece imposible no poder hacerlo.

Sea entonces esta página como un pequeño pero, de verdad, más que sentido y querido homenaje a nuestro amigo Gustavo, el Dr. Claudio Gustavo Dadic.

Y todo aquel que quiera expresar algo que lo haga, que acá será publicado para que todos lo podamos leer.