Blogia
Homenaje al Dr. Claudio Gustavo Dadic

La niña de la siesta

El sol de la niñez era distinto,
pintaba de trasluz y transparencia
las sombras pobladoras del baldío
que daban hacia el sur de la inocencia.

La hora de los duendes despertaba
apenas se dormían las abuelas
y el pájaro morado del verano
volaba tiempo arriba en las cometas.

Entonces con su verde y su sonrisa
un ángel se asomaba por la puerta
y así en puntas de pié, sin hacer ruido,
nos íbamos del mundo en bicicleta…
La niña era el perfume a flores rojas
del aire chiquitito de la siesta.

Incendios en la piel, camisa rota,
el vértigo al tapial sube y se trepa
por ramas con espinas de nostalgias 
que duelen con dolor de penitencia.

Oculto en un renglón dejé su nombre
ninguno de los dos supo que era
un cuento que empezó por travesuras
y al que le puso fin la adolescencia.

La niña y su perfume a flores rojas
un día no volvieron por mi puerta,
jugando a hacernos grandes nos perdimos
acaso sin saber cómo se juega…
El niño que hay en mi sigue esperando
que pases a buscarme alguna siesta.

(Letra: Gustavo Machado)

0 comentarios