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Homenaje al Dr. Claudio Gustavo Dadic

Piñata

Los que se esfuerzan tras la venda

pretenden detectar el objetivo

que pende de una piola basculante

en el centro de aquél círculo de niños.

 

En puntitas de pie trastabillando,

jadeando al descargar cada mazazo,

el niño busca un golpe que certero

desparrame sorpresitas por el pasto.

 

Detrás de aquél pequeño agazapado

los otros niños ya palpitan la caída

y alientan y acompañan cada golpe:

más fuerte, más abajo, más arriba.

 

La piñata, al fin, estalla hecha jirones

desparramando su arsenal de fantasía

sobre la turba expectante que gritando

la toma por asalto en la gramilla.

 

Es a suerte y verdad aunque está claro

que el tamaño de la mano siempre importa,

de última, nos vamos preparando,

la vida está repleta de estas cosas.

 

Por eso nunca me han gustado las piñatas,

metáfora brutal de nuestros días,

donde hablar de sumar parece extraño

y tendernos la mano una osadía.

 

(Letra: Eduardo Larbanois y Mario Carrero)

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