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Homenaje al Dr. Claudio Gustavo Dadic

Mi padre

Se van perdiendo en el tiempo mis años,
se van quedando muy lejos,
ya no me lleva mi padre la mano,
solamente sus consejos.

Viven en mi los recuerdos de niño
cuando una estrella deseaba;
cómo recuerdo a mi padre
que con eso sonreia
mientras mi madre miraba.

Años que vienen despacio,
primero con qué lentitud avanzan;
como queria ser grande, recuerdo,
para no quedarme en casa
y acompañar a mi padre muy lejos,
tal vez hasta el fin del mundo,
por que mi padre era fuerte,
era muy inteligente,
era mejor que ninguno.

Oh! señor, deten el tiempo, te pido,
por que tu puedes hacerlo,
por que yo en verdad no entiendo,
Dios mio ¿por qué,
por qué se nos va lo bueno?
(Vicente Fernández)

El hijo del ferroviario

Toda mi vida he visto pasar trenes,
puedo recordarme jugando en los andenes,
por eso nunca tuve ninguno de juguete
eran suficientes los que había en frente.
Trenes como topos dentro de la noche
llenaban el sueño de rumbos sin nombre
y en la madrugada chirriaban las vías
cuando se arrastraba el tren de mercancías.
Trenes del domingo que llevan a la playa
bajo la sombrilla, chorizo y empanada,
tren de los que marchan, tren de los que vuelven
trenes de madera sobre un prado verde
dejando una estela de humo a su paso
como borreguitos de algodón tan blanco
que se iban al cielo buscando el abrazo
de nubes que pasan sin hacerles caso.
El tren que una noche me llevó tan lejos
era tan veloz que se llamaba expreso,
los trenes a veces no tienen misterio
huelen a comida y a sudores viejos.
Tren de los fracasos y las despedidas
que una madrugada se llevó a Delfina
a un cielo sin trenes, a un limbo sin vías
con su farolito y su banderita.
Trenes de soldados con rumbo a Castilla
todos asomados por las ventanillas,
algunos miraban con ojos vidriosos
quizá fuera el humo o la de carbonilla.
Trenes con ovejas balando su espanto,
cerdos que gruñían, gallinas, caballos;
para aquellos trenes nunca había prisa
se quedaban horas en alguna vía.
Mi padre por cierto era ferroviario,
hijo de la guerra, vencido, humillado
y en el tren de Oviedo por Todos los Santos
iba de su mano a dejar un ramo
en la fosa común donde estaba enterrado
su padre y mi abuelo por republicano
y el viaje de vuelta leía El Jabato
mientras él miraba un punto muy lejano;
mi padre por cierto era ferroviario
y a mí de pequeño me hubiera gustado
ponerme la gorra, agarrar el silbato
y con la bandera dar salida al talgo;
mi padre por cierto era ferroviario.
(Víctor Manuel San José Sanchéz)

Esta es la carta, de puño y letra, que Rodrigo le escribió a su papá.

Esta es la carta, de puño y letra, que Rodrigo le escribió a su papá.

Esta es la carta

Ya un año !

Amigo, hace ya un año, y me parece tan inaceptable como entonces. El otro día se hizo una misa en tu memoria. Se ve que eras buen compañero en el secundario, a juzgar por como te recuerdan tus compañeros. Yo de lo que puedo dar fé es de que lo eras en la facultad. Te dejo esta canción de Jaime Roos, seguramente algo muy parecido le querrías decir a tu esposa en este momento :

Si me voy antes que vos, si te dejo en estas tierras

No te asustes de la noche, que en la noche vivo yo.

Si me voy antes que vos, si es así que está dispuesto;

Quiero que tus noticias hablen del aire y del sol;

Quiero que siempre recuerdes lo que dijimos un día,

Que cada vez que te ríes, río contigo mi amor;

   

Y no te olvides de algo, que se adivina en la vida;

Y es que la vida misma es un milagro de amor.

 

Si me voy antes que vos, y visito tu silencio,

No es para que estés triste, ni para ver tu dolor;

Quiero decirte mi amor, en estas torpes palabras;

Que cada vez que llores lo sabrá mi corazón.

 

Y no nos encontraremos, pues siempre estuve a tu lado;

Hacia dónde y hasta cuándo, esas son cosas de Dios.

 

Y no nos encontraremos, pues siempre estuve a tu lado.

Siempre, aunque me vaya antes, es un milagro de amor. 

 

(Enviado por Eduardo Perez Longo).

Carta de Rodrigo Ezequiel Dadic para su papá Gustavo

Transcribimos; en forma textual, una carta que Rodrigo Ezequiel Dadic le escribió para su papá Gustavo. En la semana vamos a scanearla para que esté en esta página tal y como fue escrita. La carta dice así:
"Inventado 13/12/2007.
Papá: fuiste el mejor papá de todos, cuando llorás veo esos ojos brillar como estrellas y yo también me pongo a llorar, me gustaría volver atrás esos viejos y buenos tiempos. Por ejemplo: en tu cumpleaños cuando yo tenía tres años, o cuando nos fuimos a Mar del Tuyú, o también en nuestra vieja casa, o cuando paséabamos juntos, o cuando pasábamos momentos juntos. Vos eras muy bueno, eras cumplidor y gracioso, eras lo mejor de mi vida. Cuando me mirabas se podía sentir que nos querías mucho y a lo que me refiero que me enorgullece ser tu hijo porque eso soy. Con cariño y amor. Rodrigo Ezequiel Dadic".

Una carta de Antonio a Gustavo

Este es el texto de la carta de Antonio a Gustavo.

Le agradecemos muchísimo a Antonio que nos haya entregado el texto para publicarlo y poder compartirlo entre todos.

"La carta que nunca hubiese querido enviarte.
Querido hijo:
Cuando viniste al mundo, un enjambre de flores rodearon tu cuna, como eras tan pequeño te protegí constantemnte, te prodigué inteligencia y una vida sana. En cada escalón de tu existencia sufrí a la par de tus enfermedades no separándome de tu lado. Fui parte de tus juegos de niños y a medida que ibas creciendo te alimenté de experiencias para que fueras lo más útil posible a tu vida.
Ya joven forjé una a una tus ilusiones y te ayudé a diferenciar lo que es la bondad de la maldad, cuando sufriste el primer desengaño yo moría contigo, pero te ayudé a sacar fuerzas de flaquezas para que creyeras nuevamente en el amor, tus dolores fueron tan míos como las alegrías que día a día encontraste.
Cuando enfermaste y estuviste cerca de la muerte mi soplo divino te volvió a la vida, porque sabían que eras mis ojos. Si alguna vez te pareció que no atendí tus necesidades, era porque dentro de mí había algo que me decía que cuando fueras hombre te perdería y eso me entristecía por lo que me demoré algunas veces en acercarme a tí. Lentamente fui construyendo tu existencia, dándote el tesoro más preciado que un ser humano pudiera tener: el amor y la comprensión.
Cuando golpeaste a las pueras de mi corazón porque la inexperiencia hacía estragos en tu vida, hallaste todos los tesoros de la sabiduría a tu alcance, cuando la soledad se apoderó de tí porque no entendías a tus mayores compartimos todo el momento al mismo tiempo, también fui testigo fiel de tus fracasos y te alenté con las fuerzas necesarias para que conocieras el sabor de la victoria.
Jamás esperé recompensa alguna porque mi misión es cuidarte y evitar que sufrieras, tus rezos especies de monólogos de a ratos era lo que recibía cuando necesitabas ayuda. La vez que el temor acudió a tí dormí en el suelo a tu lado para que descansaras con la paz que regala la noche, hasta tuve el privilegio que en un fracaso me alzaras la voz, pero mi paciencia tenía todo lo que tu no poseías, la humildad del diálogo ameno.
Un día, ya hombre, entre tantas idas y venidas se cruzó en tu camino el amor y poco la distancia comenzó a alejarte de mi, no creas que te lo reprocho, por el contrario, lo que más deseaba, era tu felicidad, por lo que me regocijaba al verte alegre. Cuando llegó el momento de unirte en pareja te ofrecí todos los milagros, aún los imposibles, acercándote al camino que emprenderías con mi sincero amor.
Hoy cuando los soles de tus días iluminan tus esperanzas, cuando el extásis del hogar inunda tus aspiraciones, quizás no te has dado cuenta de que mí . . . pero eso no importa, el que importa en este mundo eres tú, además debes saber que siempre seguiré protegiéndote para que nunca el dolor se apodere de tí. Si alguna vez me necesitas no me llames con desesperación porque yo siempre estoy a tu lado permanentemente y presto a realizar el milagro que necesites, pero nunca te olvides que tu vida comenzó con un ramo de flores en tu cuna.
Hoy llamé a la puerta de tu hogar, para conversar un rato contigo pero estabas tan ocupado que no quise interrumpirte, de todos modos me quedé esperando que en algún momento salieras a la calle para decirte que hace mucho tiempo que no charlamos juntos, en tu casa o en la mía. A pesar de ello cuando me necesites no tienes más que pronunciar mi nombre que al instante estaré junto a tí.
Tu padre que te quiere mucho.
P.D.: Esta carta fue escrita antes que leyeras la tuya el sábado. ¿Será señal de que no estamos tan alejados?"

Una carta leída por Gustavo

Este texto es de una carta que leyó Gustavo a toda su familia, en una reunión en la casa de sus padres el 30 de Junio de 2001.

Antonio, el padre de Gustavo, tuvo la deferencia y gentileza de entregárnosla para que la publiquemos en esta página de Homenaje a Claudio Gustavo Dadic.

El texto es el siguiente: "Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate !

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse ! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuanto te importan".

Un aviso

Queremos avisarle a todos los que leen este blog que el día viernes 30 de Noviembre, a las 19:00 horas, los compañeros del colegio secundario de Gustavo harán oficiar una misa en su memoria. La misa se celebrará en la Catedral de Avellaneda, que está frente a la Plaza Alsina, en la Av. Mitre. Están todos invitados a concurrir.

Su esposa e hijos. 

Amigos como tu y yo

Amigos como tú y yo
volverán a encontrarse
por cualquier inventado rincón
que el instante desande.
Tal vez otra mañana de sol
cierta o imaginada
con muy poco brillo en la voz
y añeja la mirada;
pero amigos como tú y yo
conocen la llamada.

Amigos como tú y yo
volverán a acercarse,
subirán al celeste escalón
sin apenas tocarse.
Despertarán al duende patrón
de las cosas perdidas
reclamándole olvido y adiós
para las despedidas;
porque amigos como tú y yo
desbordan lejanías.

Amigos como tú y yo
volverán a juntarse,
la distancia propicia, un olor
que ni el tiempo deshace.
Compartirán más tarde el sabor
a domingo y nostalgia
y mantendrán a punto el vapor
para las añoranzas:
es que amigos como tú y yo
son milagros del alma.

(Amaury Perez) 

Algunas palabras

Hoy, como siempre, como absolutamente todos, pero todos los días, estaba y estoy pensando en vos, amigo. Y me puse a leer todo lo que, en este casi año, hay escrito, pensado, sentido y vivido en esta página dedicada a vos. Y, como siempre y como cada día que vuelvo a leer y a releer alguna, muchas o todas las cosas que están escritas, me vuelvo a emocionar. Pero también tengo que decirte y decirles a todos los que pasan por aquí que seguimos adelante, siguen antes que nada tu esposa Silvia y tus hijos Rodrigo y Lucas y siguen recordándote, extrañándote, necesitándote y Queriéndote un una dimensión y con una profundidad e inmensidad imposible de describir con palabras. Sigue adelante Tu Estudio Jurídico el que creaste, hiciste nacer y crecer gracias a toda tu fuerza, tu voluntad, tu energía, tus ganas, además (nada menos) que de tu conocimiento (imprescindible para ello); y los que seguimos en la huella y en el camino que vos trazaste te tenemos más que presente y sabiendo que desde donde estás seguis haciendo cosas para que todo continúe gracias a tu más que invalorable ayuda. De otro modo, no logro explicar ni explicarme cómo es que, y es tan sólo un ejemplo, en esa audiencia en Avellaneda en la que no habían ido nuestros testigos ni nuestro cliente y que venía con un pronóstico más que negro, de golpe y sin que tenga una explicación lógica ni jurídica se suspendió; o el otro caso, de esa audiencia laboral en la que ya estaba el testigo (de la otra parte) sentado para declarar y en la que había faltado nuestro testigo, el audiencista se dio cuenta que no se nos había corrido un traslado y suspendió la audiencia; y como estos dos ejemplos muchísimos más, que no tienen una explicación lógica, cosas extrañas (pero de las buenas) que pasan y que nos ayudan, que nos dan fuerzas, que nos alientan y que, sin duda, tienen que ver con la ayuda (estoy más que convencido de esto) que nos están dando desde el lugar en que estás.
Y bueno, después de escribir esto que quería decírtelo por escrito (porque sabés que a través de mi pensamiento y de mis palabras te lo he dicho muchísimas veces) y para que quede aquí en esta página que te recuerda y que pretende ser un homenaje para vos, levanto el pulgar de mi mano como siempre lo hago frente a tu foto y vuelvo a decirte Gracias.

Canción para mi (mis) trompo (trompos)

De qué color va a pintarme tu recuerdo
cuando dejes de ser el trompo que ahora gira
con la capa del Zorro Justiciero
persiguiendo bandidos por tu cuarto,
o de pronto jinete o policía
deteniendo a tu hermano por sorpresa
que conoce desde siempre la injusticia
de ser vos el ladrón y él la presa.
Píntame de amarillo en tus recuerdos
que aunque nunca fui el sol me gustó serlo
con la sonrisa pronta que hoy no tengo
y los ojos felices que hoy no llevo.
Píntame con la voz llena de flores
como en los cuentos que a veces te cuento
y el corazón azul como esta noche
en que me desvelé por tu recuerdo.
Píntame, jamás cansado ni absorbido
por todo el tiempo que no me alcanza,
imagina que tuve todo el tiempo
para hamacarme contigo en una plaza.
Píntame en la vereda del colegio
diciéndote hasta luego con un beso
y no imagines que me duele el alma
porque no estoy, porque no es por eso.
Y trata de poner mucha indulgencia
para pintarme tantos desaciertos
y sientete feliz cuando recuerdes
a este papá que soy en estos versos.

De un hijo . . . . para su padre

Ay, papá cuanto daría
al menos por verte un rato,
nunca entendí tu partida,
mi infancia extrañó tus brazos.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Fue el más pequeño, el travieso,
que de noche recordaba:
mi padre me hacía caricias
para mitigar mis nanas.
Tal vez por eso elegimos
caminar la buena senda
porque mi padre merece
aunque no entiendo su ausencia.
(Mario Bofill). 
 

Y te van a seguir homenajeando

Y te van a seguir homenajeando

Cuando, el 16 de Diciembre de 2007, te vuelvan a cantar, como lo hizo uno de ellos hace también un año.

Qué homenaje

Qué homenaje

Te rindió homenaje el 16 de Diciembre de 2006:


mientras "Ayer debió suspender el primero de sus dos conciertos en el estadio de Boca ante 40 mil personas, debido a la fuerte tormenta que azotó esta capital. Sabina no pudo completar su espectáculo, que había comenzado a las 22 en punto cuando cantaba el tema "Ruido", y mientras esperaba interpretar junto a Fito Páez la canción "Llueve sobre mojado"."Aquí la gente me dice que corremos serios riesgos tanto ustedes como nosotros", afirmó ante la gente. Tras sus palabras, cerca de la medianoche, la lluvia fue torrencial, a tal punto que destruyó las pantallas que se habían colocado a ambos lados del escenario".

 

Estoy volviendo

Vuelvo, quiero creer que estoy volviendo
con mi peor  y mi mejor historia,
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.

Hay tanto siempre que no llega nunca,
tanta osadía, tanta paz dispersa,
tanta luz que era sombra  y viceversa
y tanta vida trunca.

Vuelvo y pido perdón por la tardanza,
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza.

Reparto mi experiencia a domicilio
y cada abrazo es una recompensa
pero me queda, y no siento vergüenza,
nostalgia del exilio.

En qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida,
la madriguera linda que es la vida
culpable o inocente.

Vuelvo y se distribuyen mi jornada,
las manos que recobro y las que dejo,
vuelvo a tener mi rostro en el espejo
y encuentro mi mirada.

Propios y ajenos vienen en mi ayuda,
preguntan las preguntas que uno sueña,
cruzo silbando por el santo y seña
y el puente de la duda.

Me fui menos mortal de lo que vengo,
ustedes estuvieron, yo no estuve,
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo.

Tira y afloja entre lo que se añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la condena
que no nos sirve ahora.

Vuelvo de buen talante y buena gana,
se fueron las arrugas de mi ceño,
por fin puedo creer en lo que sueño
estoy en mi ventana.

Nosotros mantuvimos nuestras voces,
ustedes van curando sus heridas,
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses.

Vuelvo con la esperanza abrumadora
y los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora.

Todos estamos rotos pero enteros,
diezmados por perdones y resabios,
un poco gastados y más sabios,
más viejos y sinceros.

Vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles, en mi mundo,
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto.

Vuelvo, quiero creer que estoy volviendo
con mi peor  y mi mejor historia,
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.

(Autor: Mario Benedetti)

No son . . .

No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de la tumba fría;
muertos son los que tienen muerta el alma
y aún viven todavía!

No son los muertos, no, los que reciben
Rayos de luz en sus despojos yertos;
Los que mueren con honra son los vivos
Los que viven sin honra son los muertos.

La vida no es la vida que vivimos.
La vida es el honor y es el recuerdo
Por eso hay muertos que en el mundo viven
Y hombres que viven en el mundo muertos.
(Antonio Muñoz Feijoo)

Recuérdenme

Recuérdenme si me marcho
con ese callado modo
de andarse por la inocencia
que les conozco, que les conozco.

Recuérdenme hijitos míos,
recuérdenme en el asombro,
recuérdenme en la alegría
con que vivimos después de todo.

Recuérdenme en las menudas
palabras con que los nombro
y acaso en las transparencias
de lo celeste que fue tan hondo.

No quiero que me recuerden
en nada que sea penoso,
la vida es una tremenda
esperanza abierta frente a los ojos.

Recuérdenme estando juntos
que siempre sonaba a poco,
recuérdenme en las caricias,
en los juegos y algún enojo.

Acaso no pude amarlos
mejor, pero puse todo,
les pido que me disculpen
lo desatento que fui a mi modo.

A ser padre no se puede
jamás aprender del todo
y ser hijo es tan difícil
que casi siempre se duda el modo.

La vida se apura tanto
y tanto nos dura poco,
lo bueno es que se comprenda
que nada debe intentarse solos.

Las frases que aquí les dejo
no tienen más que un antojo:
pedirles que me recuerden
cuando se miren el uno al otro.

La vida es tan bella, hijitos,
que hablar de la muerte es tonto,
recuérdenme en la alegría
con que vivimos después de todo.
(Teresa Parodi)

El reparador de sueños

Siempre,
llega el enanito
con sus herramientas
de aflojar los odios
y apretar amores.

Siempre,
llega el enanito
siempre oreja adentro
con afán risueño
de enmendar lo roto.

Siempre,
apartando piedras de aquí,
basura de allá -haciendo labor-
siempre va esta personita feliz
trocando lo sucio en oro.

Siempre,
llega hasta el salón principal
donde está el motor que mueve la luz
y siempre allí hace su tarea mejor
el reparador de sueños.

Siempre,
llega el enanito
hasta la persona, hasta todo el pueblo
hasta el universo.

Siempre,
llega el enanito
y desde esa hora se acaba el silencio
y aparece el trino.

Siempre,
apartando piedras de aquí,
basura de allá -haciendo labor-
siempre va esta personita feliz
trocando lo sucio en oro

Siempre,
llega hasta el salón principal
donde está el motor que mueve la luz
y siempre allí hace su tarea mejor
el reparador de sueños.

(Silvio Rodriguez) 

Hay gente

Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusion y los rosales,
que con solo sonreir entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.
Hay gente que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas,
que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonia de entrecasa.
Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta todos los limites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda despues como si nada.
Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que es asi, tan necesaria.
(I. Diez y E. Rivero)

Rabo de nube

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

(Silvio Rodriguez)