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Homenaje al Dr. Claudio Gustavo Dadic

Las cosas que nunca tuvimos

Quién no las deseo mas de una vez? 
Quién no las soñó? 
Quién no las dejo para después, y luego las perdió? 

Quién no supo alguna vez 
sus sueños al revés con desesperación. 
Quién no los dejo pasar 
sin darles un lugar junto a su corazón.
Quién no tiene una razón 
para volver atrás y empezar otra vez.

Porque si duelen las cosas que perdimos, 
a veces duelen mas, 
las cosas que nunca tuvimos.

La muchacha que no amamos, 
el amigo que no hicimos, 
las ciudades que soñamos y que nunca conocimos, 
la sonrisa que negamos, 
la mano que no tendimos, 
la palabra que dejamos de decir cuando pudimos. 

Aquel vaso que volcamos sin beber, 
y aquella esquina que dejamos tantas veces sin doblar… 

Porque si duelen las cosas que perdimos, 
a veces duelen mas, 
las cosas que nunca tuvimos.

(Letra: Carlos Barocela)

El reparador de sueños

Siempre,
llega el enanito
con sus herramientas
de aflojar los odios
y apretar amores.
 
Siempre,
llega el enanito
siempre oreja adentro
con afán risueño
de enmendar lo roto.
 
Siempre,
apartando piedras de aquí,
basura de allá -haciendo labor-
siempre va esta personita feliz
trocando lo sucio en oro.
 
Siempre,
llega hasta el salón principal
donde está el motor que mueve la luz
y siempre allí hace su tarea mejor
el reparador de sueños.
 
Siempre,
llega el enanito
hasta la persona, hasta todo el pueblo
hasta el universo.
 
Siempre,
llega el enanito
y desde esa hora se acaba el silencio
y aparece el trino.
 
Siempre,
apartando piedras de aquí,
basura de allá -haciendo labor-
siempre va esta personita feliz
trocando lo sucio en oro.
 
Siempre,
llega hasta el salón principal
donde está el motor que mueve la luz
y siempre allí hace su tarea mejor
el reparador de sueños.
 
(Letra: Silvio Rodriguez)

 


Canto agradecido

Igual que un árbol añoso

que desnudaron los vientos,

te estás quedando callado

y es como que te vas yendo.

De vez en cuando te sangra

la cicatriz de un recuerdo

y entonces tu voz quebrada

rescata un sabor a cuentos.

Tuve que amar y ser padre

y tuve que verte abuelo

para entender tu cariño

y comprender tus defectos.

Por eso quiero entibiarte

la soledad y el silencio

con un canto agradecido

de este gajo de tu cuerpo.

 

Yo se que cuando atardece

y se prenden los luceros,

por el humo del cigarro

te nos vas tras de tus sueños.

Sos como un río callado,

melodioso por adentro,

el cauce de tu experiencia

nos dió el rumbo verdadero.

No te vayas que haces falta

ya vas a ver, te prometo,

voy a sumarle mis ansias

a lo mejor de tu tiempo.

Voy a regar tus raíces

para que broten tus sueños

y vamos a hacer la patria

de la que hablabas, mi viejo.

 

Porque amaste la alegría

de brindarte por entero,

la honestidad como un traje

te vistió el alma y el cuerpo.

Yo se que en tus madrugadas

la costumbre del esfuerzo

te desvela y te entretienes

con tu mate compañero.

No te vayas que haces falta

ya vas a ver, te prometo,

voy a sumarle mis ansias

a lo mejor de tu tiempo.

Voy a regar tus raíces

para que broten tus sueños

y vamos a hacer la patria

de la que hablabas, mi viejo.

 

(Letra: Padre Julián Zini)

Ajena

Ajena siempre con la luz del día

y siempre mía con el pensamiento,

tu sueño tiene mi melancolía

y mi vigilia tu remordimiento.

 

Ajena siempre pero siempre mía

porque la vida cabe en un momento,

mi noche tiene tu melancolía

y tu vigilia mi presentimiento.

 

Porque aunque el tiempo me queme los días

alzo el coraje que la vida ordena

y en esta lucha de culpa y de pena

me juego el alma por hacerte mía.

 

Y aunque tengamos que mentir la pena

haremos juntos el mismo camino,

vos con la pena de ser mi destino,

yo con la culpa de saberte ajena.

Y esta ternura que la piel ordena

y que es inútil tratar de negar.

 

(Letra: Carlos Barocela)

 

 

 

Canción del odio

Guerra, sangre, odio en derredor,

cuándo encontraremos dónde está el amor ?

Libertad, igualdad y fraternidad 

es lo que buscamos. 

Por eso, tomados de la mano, 

con el odio acabaremos. 

 

Ese es nuestro credo. 

Basta de violencia, de egoísmo, de indecencia. 

No esperemos a mañana,

cuando antes comencemos

con el odio acabaremos. 

 

Con el odio acabaremos. 

Con el pie lo aplastaremos. 

luchemos por el día 

en que el amor por fin sonría. 

Emprendamos el camino. 

Cuando antes comencemos, 

con el odio acabaremos. 

 

Con el odio acabaremos. 

Qué paliza le daremos. 

No te gusta que te pegue, 

entonces ¡muere, muere, muere! 

Para ver lo que han comido 

la barriga le abriremos,

con el odio acabaremos. 

 

Con el odio acabaremos. 

La picana le pondremos 

y, si llora o si se queja, 

le arrancamos las orejas. 

Viendo cómo se retuerce 

cómo nos divertiremos. 

Con el odio acabaremos. 

 

Con el odio acabaremos. 

En un monte lo pondremos. 

Allí la multitud 

lo clavará en una cruz 

y, cuando pida agua, 

vinagre le daremos. 

Con el odio acabaremos. 

 

Con el odio acabaremos. 

Algún nazi encontraremos 

que le ponga una inyección 

que lo convierta en jabón. 

Con el odio acabaremos. 

Y por si esto fuera poco 

le refregaremos bien la cara con sus mocos. 

 

Con el odio acabaremos, 

una bomba le pondremos,

cuatro tiros, seis granadas, 

diez misiles y un torpedo. 

La lengua le arrancaremos 

y los dientes venderemos. 

Con el odio acabaremos.

 

(Letra: Alberto Favero)

Trencito económico

Trencito de tiempos viejos de puro cuño pueblero,

rodando a tu tranco lento kuriyú de los esteros

ibas fumando la pipa para que se tizne el cielo

en esfuerzo ajetreado trepando lomas de Vallejos.

 

Cuantos paisanos llevaste, karaichos pasajeros

avío manté en alforjas por si descarrila el fierro,

chicharrón, chipá cuerito, algún vino taninero,

butifarra, quesú criollo, pollo mimoi, pan casero.

A esos menesteres le dabas con tu correntino esmero

la música de acordeonas y un canto chamamecero,

trencito de trocha angosta mandiocudo y naranjero.

 

Te conoció Santa Ana, San Luís, Herlizka, el estero

Cerrudo cué, Maloyita, Puisoye, Manantiales,

Mburucuya, Lomas de Vallejos, fin de vías en Caa Catí.

Meta silbar y resuellos anunciando tu llegada,

descienden los pasajeros mientras

marchantes ofrecen mercancía a los viajeros.

 

Trencito de tiempos viejos que espantabas picuices,

crestones de los esteros o algún gavilan carnicero,

te saludaba el picazo de Don Chuilo el puestero

que conocía tu silbo de lento andar fogonero

contestando así al bullicio y al ladrido de los perros.

 

Trencito Pÿhá guazú algún mentido progreso

te fue robando las vías,

te llevaron al museo sin tener en cuenta

la historia que encierra la voz de un pueblo.

Por eso te canta mi alma, sangre, corazón y vuelo

Kuriyú de las Maloyas oh! Che Trencito paguero.

 

(Letra: Luis Brisighelli)

Esas pequeñas cosas . . .

El tiempo pasa  y nos vamos poniendo viejos … Eso dice la canción, ¿No?. Pero ¿Por qué la vejez implica algo malo? ¿Por qué hay que asociarla a lo negativo? Es parte de la vida, a todos nos toca. En lo particular, desde chica me enseñaron a respetar a los mayores, a cuidarlos y a recurrir a ellos cuando necesitaba algo. Y supongo que a muchos de nosotros nos dijeron eso, pero así lo viví con mis abuelos … pero también como parte de la vida, me tocó perder a uno, que siempre fue un pilar enorme en el muro que construía poco a poco, una especie de todo, mi punto débil y paradójicamente fuerte. Un ser que tenía todas las respuestas a mis preguntas y que cuando así no era, su silencio bastaba para que entienda lo que él trataba de decir. Mi abuelo era y tenía todo lo que mi papá no, tal vez por una cuestión de años. Traté de disfrutarlo cuanto más pude, de darle todas las sonrisas que merecía, de decirle cuánto lo quería todos los santos días, de  inflarme el pecho con orgullo por tenerlo, por aprender todo de él, de darle las gracias, por ser el primero en felicitarme ante mis logros y también el primero en alentarme ante el primer fracaso para que no baje los brazos y para mostrarme que el camino está lleno de piedras, pero que de nosotros depende ir pateándolas para llegar, dejando las frustraciones y los enojos de lado. Lo intenté con su compañía, lo hago hoy con su ausencia pero con todos los secretos que guardo en el libro que dejó para mí.

Cuando lo perdí, sentí que se me desmoronaba el mundo, que era injusto, que su lugar era acá, conmigo, que tenía miles de cosas por hacer todavía, por vivir; por que consideraba que no habíamos compartido todo lo que ese sabio hombre tenía para contarme. Y ahí también busqué respuestas, busqué entender pero no lo logré. No creo que algo tal como el egoísmo quepa en situaciones así pero lo quería conmigo. Elegí, como consuelo de cualquier tonto, que de alguna u otra manera él estaba para guiarme, para darme los empujones necesarios.

Es verdad que el tiempo vuela, hace 12 años me falta un bloque fundamental; la experiencia una vez más me demuestra que tenemos que valorar lo que queremos mientras lo tenemos y que eso no tiene que ser solo una puta frase. Con él, creo lo logré, por momentos seguramente lo olvidé pero demás está decir que la perfección no existe.

Gracias a él, el significado que tengo de vejez, el que adquirí es sinónimo de sabiduría, experiencia y logros.

Autora: MissJizzle 

http://missjizzle.wordpress.com/author/missjizzle/

Amigos

Amigos... seremos siempre amigos 

para contar nuestras penas una a una 

y tendremos así como testigos 

al sol, al viento, a la noche, o a la luna. 


Viajaremos a un mundo distante 

para buscar con todo el empeño 

¡Y seremos como el caminante 

que cabalga buscando su sueño!. 

 

Amigos siempre sobre todas las cosas 

como van unidos espinas y rosas 

sin que importe nunca distancia ni tiempo 

tú serás la lluvia... yo tal vez el viento. 

 

Y así seguiremos como lo hacen pocos, 

buscando en la vida nuestros sueños locos 

y si algo pasara ¡Escucha lo que te digo 

por todos los tiempos... yo seré tu amigo!

 

(Letra: Gustavo Huarina)

Recuerdos de mi ayer

Igual que un fiel reflejo de los días vividos

evoco aquel querido tiempo de la niñez:

el patio de mi casa y sus plantas de malvones,

me llena de emociones recordar el ayer.

Y llegan a mi mente tropeles de recuerdos,

pasajes de mi vida que un día aquí forjé,

amigos que por suerte existen todavía

y aquellos que en la vida ya nunca los veré.

Mi cuna, mi Alto Verde, te veo tan cambiado,

quisiera que el pasado volviera a renacer,

jamás podré olvidarte solar de mis amores

si allí están los mejores recuerdos de mi ayer.

Pasaron ya los años, todos peinamos canas,

pero viven las ganas y el ansia de volver

a desandar caminos, perdernos tiempo adentro,

gozar de este reencuentro feliz con la niñez.

Lejanas juventudes se agolpan en mi mente,

y me trae al presente de un tiempo que se fue,

amigos que se han ido quizás ya para siempre,

debido a la creciente no pudieron volver.

Mi cuna, mi Alto Verde, te veo tan cambiado,

quisiera que el pasado volviera a renacer,

jamás podré olvidarte solar de mis amores

si allí están los mejores recuerdos de mi ayer.

(Letra: Roberto Galarza)

En tu cumpleaños

Hoy, 24 de Julio, nuestro amigo Claudio Gustavo Dadic hubiera cumplido 43 años.

Por eso, su familia y todos sus amigos desde acá y sabiendo que va a llegar hasta allá le deseamos con todo nuestro cariño, afecto y amor: Feliz Cumpleaños Gustavo !

 

Se te extraña y mucho eh ! !

Amigos que yo quiero

En la vida tenemos mil cosas

que son grandes, sublimes o hermosas,

que ennoblecen y alegran el alma

alentándonos el corazón.

Pero hay una, sutil y suprema,

que nos llega tranquila y serena,

es hombría y lealtad,

sentimiento y bondad,

es sublime: se llama amistad.

 

Amigos que yo quiero

escuchen este tango

que lleva entre sus notas

un apretón de manos.

Fue escrito con el alma

pensando en la amistad,

con lágrimas lo canto

por los que ya no están.

Alcemos nuestras copas,

aquí en el viejo bar,

que mientras haya amigos

dan ganas de cantar.

 

La existencia si es negra condena,

con amigos parece verbena,

sin amigos no vale la pena

esta vida llena de dolor.

Los amigos igual que poetas

tienen hondas ternuras secretas,

acerquémonos más a la noble amistad

que nos llena de fe y de bondad.

(Letra: Hugo Gutiérrez)

 

Provinciano entero pa´

Como tantos provincianos

que se tuvieron que ir

buscando un mejor vivir

por no hallar donde nacieron

y no fue porque quisieron,

tal vez por necesidad;

unos quizás a estudiar,

trabajar y progresar.

Así me fui yo también

en aquel viejito tren

de la línea del Urquiza,

con emoción y con prisa

llegamos a Estación Lacroze;

después se vino la noche,

el asombro, la ansiedad

al ver tan grande ciudad:

era la Reina del Plata.

Porhiajú y de alpargata

allí comenzó otra historia,

lo recuerda mi memoria:

durito fue mi pasar

mucho tuve que buscar

un trabajito, un laburo

para salir del apuro

en que me hallaba chamigo,

tuve calor, tuve frío

y un montón de cosas más.

Si me acordé de mamá,

pobre la vieja querida ! 

me acordé que me decía,

preguntaba, mejor dicho,

pero quien ta´e mi hijo

en gente ai gue meterete

el que te mandó a metete

en camisa de once varas.

No fue lo que yo esperaba,

no fue como lo pintaban

los muchachos cuando iban de paseo;

había que lucharla y feo

pero, pero yo en el baile ya estaba.

Y a mi me enseñaron

que aunque no es cosa sencilla,

un calavera no chilla . . .

tiene que bailar nomás,

aña amandererajá

total, total ya maña paché.

Y como el dicho ya ve

que todo el que busca encuentra

al fin, al fin conseguí un trabajo

al fin me hice de un oficio;

con esfuerzo y sacrificio

entraba en la construcción:

albañil y sí señor,

con la pala y el pastón,

en andamio y entre escombro

allí yo agaché mi lomo

en pastones de hormigón.

Presuroso y cumplidor

en un viejo colectivo

colgado iba al estribo

allá por Puente La Noria

con mi viandita al hombro

en aquél bolsito cué

guarajú o semboué

y mama che ambá.

Esfuerzo y mucho sudor

mi largo peregrinar,

el tiempo como al pasar

me va insinuando un regreso

y avanza sin retroceso

la ansiedad y la nostalgia,

los recuerdos de la infancia,

la vieja tierra querida.

Hoy solo pido a la vida

como en un ruego postrer

cuando termine mi ser

por favor, que sea en mi tierra amada,

que sea fértil, abonada,

que en tu verde inmensidad

sea una plantita nomás,

eso, eso te pido taitá.

(Letra: Eugenio Phipps Rodriguez)

"El Sapito"

-"El segundo Adelantado

fue... Don Pedro de Mendoza"

Lo dijo con voz gangosa

el "Sapito" abatatado...

Yo, que me había agachado

para poderle "soplar"...

La maestra entró a gritar:

-¡Ese niño bien sentado...!

 

Ya estaba arañando el cero

por no saber la lección...

Su tabla de salvación

fue la entrada del portero.

Con la maestra, primero,

no se qué habló despacito,

y se fue con el "Sapito",

que salió más que ligero..

 

Yo no sé lo que pasaba...

la maestra nos miró...

después. .. al rato, tosió

con un algo que la ahogaba...

En silencio se sacaba

"las mentiras" de los dedos...

¡Y para colmo el recreo,

como nunca demoraba!

 

Después... habló suavecito,

-ella que siempre gritaba-:

nos dijo: "que lamentaba"

"que a nuestro compañerito"..

"de que el Destino maldito

lo castigó con crueldad..."

¡Había muerto la mamá

de Luis Otero, "el Sapito"!

 

Como luz pensé en la mía

que siempre me reprochaba,

que a disgustos la mataba...

de que en la calle vivía.

Yo en mi casa me aburría..

no había con quien jugar...

pero... ¿podía preguntar

hasta dónde la quería?...

 

Al salir, con el "Pelado",

nos fuimos de una escapada.

Contra la puerta entornada,

uno de negro, parado...

¡me quedé más amargado!

Yo al Sapito lo quería...

¡Siempre juntos desde el día

que fuimos a primer grado!

 

Aprendimos a escribir

y a copiarnos en pareja...

Y ahora quedaba sin "vieja"...

¡Cómo había de sufrir!...

Le iba a dar para elegir

la bolita que quisiera...

aunque fuese "la lechera"

que era todo para mi!....

 

Para casa disparé

sin pasar por "la cortada"...

Cuando mi vieja atareada

me iba a servir el café,

del batón me la agarré...

Y aunque la hice llorar,

con furia la entré a besar

como nunca la besé...!

(Letra: Héctor Gagliardi)

Abuelo

Que dulce es mi recuerdo
como tus caramelos
cuando estás conmigo
aunque ya no te tengo.
Pero nunca esa magia
se irá de mi abuelo
cuando veo tu imagen
venir hacia mi encuentro.
Los brazos extendidos
y tu emoción al vernos
porque mucho me amaste
por eso es que te quiero.
Ese sabor intenso
y esos bolsillos llenos
de muchas golosinas
jamás volví a tenerlos.
Que grande lo que diste
es lo que llevo adentro
la herencia más hermosa
tu vida como ejemplo.
Los brazos extendidos
y tu emoción al vernos
porque mucho me amaste
te estoy cantando abuelo.
(Letra: Mirian Asuad)

Canción para mi hijo

Cómo hago mi pequeño
para darte lo que quiero:
un mundo lleno de risas
de alegrías y de sueños,
donde el odio ya no exista
y el amor sea tu dueño,
el trabajo tu recurso
y Dios tu fiel compañero.
Cómo te enseño las cosas
más lindas de este cielo
sin que descubras las nubes
y las tormentas del tiempo.
No quiero darte este mundo
pero no tengo remedio
y si de algo te sirve
contá conmigo sin miedo.
Sos el dueño de tu vida
y de todos tus sueños,
no te olvides de las cosas
que te digo mi pequeño.
La vida es una experiencia,
no te apures por deseos,
tiene cosas muy hermosas
pero también muchos duelos.
Mi niño hoy te regalo
mi corazón y el intento
de guiarte sabiamente
para que crezcas en serio.
No quiero darte este mundo
pero no tengo remedio
y si de algo te sirve
compartiré tus secretos.
(Letra: Mirian Asuad)

Caballito blanco

Caballito blanco,

suerte para mí!

Estribillo ingenuo,

nunca más te oí.

 

Vocecita limpia

que jugaba así

al cruzar los campos

donde yo viví:

caballito blanco,

suerte para mí!

 

Quién lo vio primero?

- Yo, papá, yo fui

- No papá, no es cierto,

antes, yo lo ví.

 

Y él reía sus risas,

risas de reir,

y decía, por gusto,

- Yo también lo ví,

caballito blanco,

suerte para mí!

 

Que bondad la vida,

la ilusión así

sueltita en los campos,

y poder decir:

caballito blanco,

suerte para mí!

 

Vientos de la vida

que vuelan así.

Dios dice “buen día”

y el hombre es feliz.

“Buenas noches”, dice

y hay que irse a dormir.

 

Ojalá yo pueda,

antes de morir,

darte la blancura,

amor, si es así:

caballito blanco,

suerte para mí!

 

Letra: Juan Manuel Alfaro

A mi amigos

Cuando estoy con mis amigos,

con ustedes, los queridos de mi alma,

se me hace hermosa la noche,

me lleno de paz y calma,

Me quedo así, sin reproches,

se me hace la luna llena, florezco en la madrugada

y la garganta me pide, con urgencia renovada,

un vino con guitarreada.

Y es que me gusta juntarme

y con ustedes me hallo,

con la música que amamos,

lo que estamos escuchando,

pero solo con ustedes, mis amigos, conversando.

Que puedo andar por el mundo y llenarme de distancias,

andar tan lejos a veces donde la vista no alcanza.

Pero los ojos que tengo para ver a mis amigos

yo no los tengo en la cara:

miran desde los recuerdos a través de la nostalgia,

y miran aunque no vean estos, mis ojos del alma.

Que ya no estoy como antes,

que no vengo algunas veces,

que me andarán extrañando

igual que yo extraño a ustedes.

Pero en noches como estas

estoy pagado y con creces.

Que no se mueran los días que han de venir todavía,

que no se apaguen las noches, las tardes, las madrugadas,

que sean siempre una alegría

la amistad bien entendida de vino y musiqueada.

Es que ustedes mis amigos, los queridos de mi alma,

perdonen si alguna vez los ofendió mi palabra,

seguro fue sin querer,

pues aquel que quiere bien jamás ofende ni daña.

Y si algún día me voy, de donde nadie regresa,

sepan que mi testamento guarda un enorme tesoro

que no pienso regalar.

Yo me llevo a mis amigos, porque los quiero conmigo;

a la hora de la verdad son ustedes mis testigos,

nadie más!

(Letra: Juan Carlos Jensen)

Hace cuatro años ya.

Hoy, 16 de Diciembre, hace ya cuatro años que te fuiste y nos dejaste Gustavo.

Sabemos que estás aún entre todos nosotros porque se te recuerda y mucho, pero mucha y, por cierto, se te extraña aún más.

Y seguramente desde el lugar en que te encontrás nos estarás mirando y también recordándonos.

Un fuerte, cálido y emotivo abrazo de todos los que te conocimos.

Dondequiera que estés

Dondequiera que estés,
te gustará saber
que por flaca que fuese la vereda
no malvendí tu pañuelo de seda
por un trozo de pan
y que jamás,
por más cansado que
estuviese, abandoné
tu recuerdo a la orilla del camino
y por fría que fuera mi noche triste,
no eché al fuego ni uno solo
de los besos que me diste.

Por ti,
por ti brilló mi sol un día
y cuando pienso en ti brilla de nuevo
sin que lo empañe la melancolía
de los fugaces amores eternos.

Dondequiera que estés
te gustará saber
que te pude olvidar y no he querido,
y por fría que sea mi noche triste
no echo al fuego ni uno solo
de los besos que me diste.

Dondequiera que estés...
si te acuerdas de mí.

(Letra: Joan Manuel Serrat)

Tus cartas son un vino

Tus cartas son un vino
Que me trastorna y son
El único alimento para mi corazón.

Desde que estoy ausente
No sé sino soñar,
Igual que el mar tu cuerpo,
Amargo igual que el mar.

Aunque bajo la tierra
Mi amante cuerpo esté,
Escríbeme, paloma,
Que yo te escribiré.

Cuando me falte sangre
Con zumo de clavel,
Y encima de mis huesos
De amor cuando papel.

Tus cartas apaciento
Metido en un rincón
Y por redil y hierba
Les doy mi corazón.

Aunque bajo la tierra
Mi amante cuerpo esté,
Escríbeme, paloma,
Que yo te escribiré.

Cuando me falte sangre
Con zumo de clavel,
Y encima de mis huesos
De amor cuando papel.

Tus cartas son un vino
Que me trastorna y son
El único alimento para mi corazón.

 

(Letra: Miguel Hernández)

 

Enviado por Eduardo Pérez Longo